Jukai-e Marzo 22 de 2009

Blog de la Comunidad Soto Zen de Colombia, para discutir y compartir temas relacionados con el Budha-dharma

Bienvenida a Densho-san


















Nuestro director, Densho-san acaba de regresar del Templo Sanshin en Bloomington, Indiana, luego de recibir la transmisión del Dharma del Maestro Shohaku Okumura.
Felicitaciones Densho, que el Dharma se siga expandiendo en Colombia.

Sesshin de preceptos Marzo 22 de 2009

Nuevo Zendo!!!



Con inmensa alegría les participamos que a partir de hoy contamos con nuestro nuevo Zendo en la carrera 22 N° 87 - 25, en la parte posterior de la casa donde veníamos funcionando, con entrada por la bahía sobre la carrera 22.

Inicialmente continuaremos con nuestro horario habitual de práctica: martes y jueves a las 7 de la noche y sábados a las 7 de la mañana.
 
Gracias a todos por su intéres en llevar la práctica de Zazen a más personas y a que ahora contemos con un sitio propio para ello.
 
Un fraternal saludo a todos.
 
En Gassho,
 
 
Mario Jácome

El valor de la sangre - Claude Anshin Thomas monje zen


Traductor: Javier Gil (artículo de medialens.org)

Artículo que trata la manera en que los medios de comunicación y periodistas británicos enfocan las guerras, un enfoque que favorece constantemente los intereses de su gobierno, así como las técnicas periodísticas que utilizan.

El valor de la sangre

La soberanía, hecha añicos por la fuerza

“Mi trabajo en Vietnam consistía en matar a gente. Para cuando me hirieron por primera vez en el campo de batalla (dos o tres meses después de entrar en combate), yo ya había sido directamente responsable de la muerte de varios cientos de personas. Ahora no pasa un solo día sin que vea muchas de sus caras.”

Son palabras de Claude Anshin Thomas, al relatar sus experiencias como jefe de tripulación de helicópteros de asalto estadounidenses en la Guerra de Vietnam. Thomas recuerda un incidente en especial:

“Llegamos allí muy bien equipados... abrimos fuego y, sin darle más vueltas, destruimos el poblado por completo. Lo destruimos todo. Una auténtica masacre, una locura. No había nada allí que no fuera parte del enemigo. Así que matamos todo lo que se movía: hombres, mujeres, niños, ganado, perros, gallinas. Sin ningún sentimiento, sin ni siquiera pensarlo. Fue fruto de la locura. Destruimos casas, árboles, vehículos, todo. Lo único que quedó al terminar eran cuerpos sin vida, fuego y humo. Era como un sueño, no parecía real. Sin embargo, cada uno de los actos que cometimos fueron completamente reales.” (Thomas, At Hell’s Gate - A Soldier’s Journey From War To Peace, Shambhala, 2004, p.20)

Tal y como le sucede a cualquier veterano de guerra, sea del bando que sea, la guerra nunca terminó para Thomas. El sufrimiento que él causó y experimentó le llevó a experimentar nuevos casos de violencia, odio, autorechazo, abuso de las drogas y del alcohol, y desamparo familiar, situándole al borde del suicidio y de otros tormentos. En su libro, At Hell’s Gate - A Soldier’s Journey From War To Peace (A las puertas del infierno – El recorrido de un soldado de la guerra a la paz), Thomas describía cómo encontró la cordura mediante la propia aceptación de su sufrimiento, y mediante la compasión por los demás y por sí mismo. Tras haber sido ordenado monje budista Zen, Thomas ha dedicado su vida al activismo por la paz, visitando zonas en conflicto en todo el mundo y realizando un peregrinaje pacifista de 8.000 kilómetros que le llevó desde Auschwitz (Polonia) hasta Vietnam.

Thomas tiene un mensaje fundamental para todos nosotros sobre la verdadera naturaleza y origen de la violencia:

“Es importante tener en cuenta que los veteranos de guerra no son los únicos sobre los que recae la responsabilidad de las atrocidades de la guerra. Los que no son veteranos también aprueban la guerra, respaldan la entrada en la guerra, apoyaron el envío de tropas a Vietnam – y son precisamente los “no veteranos” quienes a menudo dan la espalda a los soldados a su regreso, en un intento por evitar su propia complicidad con la guerra... Pero si analizamos este asunto más de cerca, nos damos cuenta de que quienes no lucharon en el campo de batalla no son distintos a los que sí lucharon; todos somos responsables de la guerra. La guerra no es algo que sucede de forma ajena a nosotros; es una proyección de nosotros, sus raíces parten de nosotros mismos. Se forja dentro de todos nosotros.” (pp.50-51)

¿Qué dice de nuestra cultura -se pregunta Thomas- el hecho de que parezca que nos crezcamos cuando experimentamos la violencia, tanto si es ficticia como verdadera, o el hecho de que nuestros videoclubes y televisiones estén repletos de películas plagadas de muertes?

Los periodistas y políticos también experimentan sentimientos casi oníricos en relación con sus acciones y creen que están desvinculadas del sufrimiento que ocasionan. Pero sus acciones también son verdaderas.

Por ejemplo, resulta asombroso reflexionar sobre el hecho de que nuestro sistema mediático no está controlado por el gobierno. ¿Quién lo podría adivinar dado el respaldo constante que los grandes grupos mediáticos dan a la violencia en masa comprometida por nuestro gobierno y sus aliados? ¿O por la entusiasta demonización llevada a cabo de los líderes y países que son etiquetados como “enemigos” del estado? ¿O por su constante indiferencia ante las muertes masivas de nuestras víctimas? Tal y como comentaba recientemente el parlamentario británico George Galloway, del partido Respect, a una desafortunada periodista de la cadena Sky News:

“A ustedes les trae sin cuidado. Ni siquiera se preocupan por las familias de los palestinos. Ni siquiera saben que existen... Porque siguen creyendo, aunque algunos de ustedes quizá aún no se han dado cuenta, que la sangre israelí vale más que la sangre de los libaneses o de los palestinos. Esa es la verdad, y los telespectadores más perspicaces ya lo saben.”

Pero, ¿se ven los propios periodistas como instrumentos de esta maquinaria de matar? La mera idea les resultaría absurda – simplemente están haciendo su trabajo, como todos los demás.


Tal y como comenta el veterano de Vietnam Claude Anshin Thomas, es absurdo creer que la violencia la ejercen sólo los pilotos que lanzan las bombas, o los soldados que disparan. La violencia nace a partir de la falta de criterio, de la compasión con prejuicios y de la indiferencia ante los demás. Wintour y MacAskill pasaron a formar parte de la maquinaria asesina al informar sin ningún tipo de crítica ni controversia acerca de la insistencia de Blair de que sólo Hezbollah –a la que hace referencia como las “milicias armadas”- debía ser desarmada. ¿Haría el diario The Guardian algún tipo de comentario para compensar, o mostraría un punto de visto alternativo, si un líder mundial sugiriera que sería imposible alcanzar un acuerdo hasta que la fuerza de defensa israelí estuviera completamente desarmada mientras que Hezbollah mantuviera su armamento, o si estas armas constituyeran una de las maquinarias militares más importantes del mundo, incluidas varios cientos de armas nucleares?

Es así como el periodismo “objetivo” alimenta permanentemente la violencia – las voces “controvertidas” de nuestros “enemigos” se compensan con argumentos contrarios, pero las voces “respetables” de nuestros líderes no conllevan ningún argumento en contrario. Esto nos hace respaldar actos de violencia masiva continuamente, década tras década.

Claude AnShin Thomas Monje Zen devisita en Colombia

Hola a todos!! aquí está un vídeo de una conferencia del monje Claude AnShin Thomas para que estén pendientes de su visita a Colombia en septiembre.



ATMV205 Claude AnShin Thomas - Zen Monk

Fotos!!!!!

Algunas fotos históricas y otras no tan históricas de nuestra comunidad.

Soto Zen Colombia, ceremonia de preceptos budistas

9 integrantes de la Comunidad Soto Zen de Colombia, recibieron del Maestro Shohaku Okumura Roshi los preceptos budistas.
Oficiante: Ven. Maestro. Shohaku Okumura Roshi
Club el Nogal - Bogotá D.C. Marzo 16 de 2006

El Cyberpunk, Su belleza y Su cuerpo high-tech

Por TAIUN JUAN

La era de la comunicación, de el ciberpunk ha introducido una nueva estética, en cuyo centro no está ya la obra de arte sino la imagen personal, la de su belleza que no es otra que la de su cuerpo high - tech. La nueva sensibilidad, sin embargo, esconde el peligro de cosificar el cuerpo y reducirlo a una belleza puramente plástica. El término Estética tomado de la palabra griega “aisthesis”, que significa “sentido”, definió la belleza como “…la percepción de la sabiduría que se adquiere a través de los sentidos…”, y consecuentemente a la estética como la “ciencia del conocimiento sensitivo” ; forma confusa e inferior del pensamiento para Kant , quien limitó la experiencia estética a lo subjetivo en su Estética trascendental; distinguió entre lo bello, donde el sentimiento placentero es acompañado por la conciencia de limitación, y lo sublime, que provoca un placer mezclado de horror y admiración, porque lo acompaña la impresión de lo infinito o ilimitado.
La Ética (del griego ethika, de ethos, ‘comportamiento’, ‘costumbre’) en unísono con la estética nos habla de la construcción de lo bello, como cierta actitud vital que construye un modo de ser bello. En Heidegger, el arte se realiza como puesta en obra de la verdad en cuanto presencia manifiesta del ser.
Sin embargo, la cultura postmoderna.la Cirugía cosmética y las nuevas tecnologías de representación corporal apuntan a una cosificación que recubre la mirada esa que sabe de nuestros cuerpos no sólo como estructuras físicas sino como estructuras vividas, experienciales, es decir como externos e internos, como biológicos y fenomenológicos, íntegros y por ello bellos, luego toda estética es ética y viceversa
¿Cómo recuperar la mirada auténtica de esta belleza, que es la intimidad? ¿Cómo interiorizar la cosmética y el arreglo, sino es mediante una actitud vital, que pudiéramos denominar el talante estético, que abarque todos los aspectos de la existencia? Dicho talante se ve impreso por la Ascética, entendida en el término clásico que expresa ese dinamismo superador que unifica en el hombre lo físico, lo psíquico y lo espiritual. Del griego asketés, que traduce como ejercitación, entrenamiento, la ascética es pues el lienzo, donde se plasma la inspiración última de las prácticas cosméticas, que les confiere profundidad en lo humano, y con dicha hondura, también horizonte espiritual y desasimiento. Pues ¿cómo entender la belleza del cuerpo si no es como esplendor de la persona, irradiación de su intimidad?
Dicho acontecimiento en el zen se sirve de tres imágenes para indicar cómo se concibe el despertar a la verdad del sí mismo y la realización del yo verdadero, el único verdaderamente bello, entendida en la tradición como “yo sin yo””. La primera imagen es un círculo vacío, la segunda es un árbol floreciente junto a un río, y la tercera un anciano y un joven que se encuentran en el mundo y que entablan el singular diálogo zen de pregunta y respuesta.
La primera imagen es un círculo vacío, dentro del cual no hay nada dibujado. Es una imagen de lo que no tiene imagen y de la infinita desfiguración. Para el verdadero yo lo más importante es desprenderse absolutamente de su yo, ser sin imagen y sin forma. El hombre debe penetrar en la pura nada, es decir en “la gran muerte”; se trata de morir al yo mismo. En esta muerte, el yo alcanza ser sin imagen y sin forma; se convierte en un “yo sin yo”. el círculo vacío, la nada infinita, el silencio absoluto da lugar a la segunda imagen de lo que no tiene imagen.
Se trata de un árbol florido a orillas de un río. La leyenda que acompaña a esa imagen es típicamente zen en su simpleza; reza así: Las flores florecen, tal y como florecen; el río fluye tal y como fluye. Aquí se representa el renacimiento a partir de la nada, y el árbol floreciente es la primera concreción del “yo sin yo”. Un árbol que florece tal y como florece, encarna el “yo sin yo” del verdadero yo. El “yo sin yo” se encarna en la naturaleza.
El término naturaleza, Shizen, no se corresponde con el concepto occidental de naturaleza. La palabra Shizen está formada por dos caracteres chinos. El primero significa “desde sí mismo” y el segundo “ser así”. Naturaleza sería, entonces, “ser así, como se es desde sí mismo”. El “yo sin yo” se encarna en la naturaleza en la medida en que es Shizen: es así, como es desde sí mismo, como las flores que florecen tal y como florecen. La sentencia zen es más simple, florecen tal y como florecen, sin interrogación del porqué. El vivir sin-porqué es para el zen la libertad como nada vivida, máxima expresión de la belleza.

Fotos de la visita de Shotai de La Rosa Sensei

Bueno, aquí están las tan esperadas fotos de la visita de Shotai Sensei a nuestro Dojo en Bogotá del 14 al 21 de Abril de 2008!!!